Exportar cacao hoy es como navegar un barco en aguas minadas: un error en la documentación, un porcentaje de humedad incorrecto o una ruta logística mal planificada pueden hundir la rentabilidad. Esta guía desglosa los riesgos y oportunidades de un mercado hipercompetitivo.

El 60% de los retrasos en aduanas se deben a certificados fitosanitarios incompletos. Países como Corea del Sur exigen ahora análisis de residuos en 48 horas antes del embarque, y China aplica cuarentenas obligatorias para cacao no irradiado. La logística, por su parte, es un rompecabezas: el desvío de buques por el Cabo de Buena Esperanza añade 14 días al viaje Ecuador-Europa, incrementando costos en USD 1.800 por contenedor.

Los nichos premium ofrecen alivio: Japón paga USD 15.000/TM por granos fermentados con levaduras autóctonas, mientras Dubái busca cacao en polvo con empaque halal para repostería de lujo.

Conclusion

Exportar en 2025 exige precisión de relojería suiza: desde el laboratorio de control de calidad hasta la negociación de Incoterms. La recompensa, sin embargo, justifica el esfuerzo: mercados ávidos dispuestos a pagar primas por quienes dominan el arte de los detalles. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *